Pistas
1.Homeland 2.State of things 3.Amsterdam
4.Lament 5.Can’t stand the heat 6.Badalamenti Gore 7.Through the Woods 8.Still
standing 9.Rumenka blues 10.Everything’s going to be alright
Intérpretes
Dragan Alimpijević Pik – guitarra
Zoltán Simon - batería
Lazar Novkov – acordeón
Vasa Vučković – saxo (3)
Grabado en Studio Road, Serbia
Fecha de publicación: 21 de marzo de
2025
El primer álbum de Broodmen se publicó en 2017 y llevaba por título “Secondary Emotions”. Marcó el inicio de una trayectoria única, y a pesar de estar separados geográficamente (Simon ahora reside en Alkmaar, Países Bajos), la banda continúa escribiendo y grabando música juntos, superando la distancia física con creatividad y pasión. El grupo acaba de publicar su segundo álbum, titulado “Liminality”.
El guitarrista Dragan Alimpijević Pik
y el baterista Zoltán Simon llevan años tocando juntos, con la incorporación
del aclamado acordeonista Lazar Novkov, conocido por su trabajo con Frame
Orchestra, lleva al trío serbio a un territorio sonoro poco común en el jazz
moderno, aportando una dimensión inesperada y profunda al sonido de Broodmen.
El disco se grabó en directo, en una
sola toma, en el verano de 2021, en los estudios de Pik, Studio Road en Serbia.
Los diez temas del disco han sido
compuestos por Pik y Simon. La inusual combinación de guitarra, batería y
acordeón crea un sonido diferente y con fuerte personalidad.
Desde el tema que abre el disco
“Homeland”. Broodmen deja claro lo que nos va a ofrecer en este nuevo trabajo.
El acordeón es el protagonista en
primera instancia, hasta que, tras una pausa,
la guitarra toma el relevo con sonido roquero. La batería precisa y
constante, mantiene el ritmo y la intensidad.
“State of Things” comienza con una
guitarra ondulante y el acordeón, dando una sensación de flotación, apoyado por
un sonido balcánico. Tema con momentos reflexivos alternando con otros más
intensos.
En “Amsterdam” aparece el invitado
Vasa Vučković al saxo, con aullidos
estridentes e inquietantes. Canción roquera que nos transporta a los años 60-70
del rock progresivo, terminando con un
solo de batería que se desvanece gradualmente.
“Lament” es una melancólica canción,
transmisora de serenidad, con el acordeón llenando el espacio por detrás de la
guitarra. Una tristeza reflexiva flota y te envuelve en sus brazos. El acordeón
va ampliando su sonido progresivamente así como la guitarra. Derivando por
senderos más roqueros, para volver a los inicios.
“Can’t Stand The Heat” es un tema con
garra que combina con espacios melódicos, todo ello revestido de un cierto
sonido afrancesado.
“Badalamenti Gore” rinde homenaje al
fallecido compositor Angelo Badalamenti. Sonido atmosférico, enigmático y en
ocasiones eclesiástico.
"Through the Woods" es una
onda expansiva, libre y por supuesto, roquera. La labor de Simon es digna de
mención. El sonido a rock sinfónico es identificable una vez más.
“Still Standing” es una canción
pop-rock sin mayores pretensiones, que suena a banda sonora de los setenta.
Sigue “Rumenka blues”, que lleva el
nombre de un pueblo cerca de Novi Sad, un tema que a modo de bolero va
aumentando la intensidad para terminar como empezó.
El disco cierra con "Everything's
Going to Be Alright", una conclusión suave, pero segura, que cierra el círculo.
El grupo ofrece una tranquilidad contenida al oyente.
Los tres músicos muestran sus habilidades
y sincronía.
La guitarra de Pik se desliza por el
rock, simultaneando con asombrosa facilidad los momentos melódicos con otros
mucho más duros. El acordeón de Novkov lleva la profundidad emocional de la
música folclórica serbia al mundo del jazz, funcionando en ocasiones como
instrumento de percusión u órgano de rock progresivo. El toque ligero y
enérgico al mismo tiempo de la batería de Simon impulsa al trío tejiendo texturas
coloridas.
“Este es un camino hacia lo
desconocido”, explican, “un camino en el que exploramos las emociones que se
esconden bajo la superficie racional. Es un intento de dejar atrás el
conocimiento y la experiencia y adentrarnos en un nuevo territorio
inexplorado”.
“Estos somos nosotros, Broodmen, y si
nos preguntas, esto es lo más honesto que podemos ser”.
La Habitación del Jazz