Pistas
1.Leben 2.Ein Schicksalsschlag 3. Verloren 4.Angst 5.Blick in die Welt 6.Der kleine Gnom 7.Im Stress 8.Einfach müde 9.Innere Unruhe 10.Zerstreutheit 11.Mutter 12.Leben 13.An meine Schwester denken 14.Angst 15.Spielerei 16.Dem Tode nahe 17.Leben! 18.Vergessen 19.Abschied
Intérpretes
Gisela Horat – piano
Simon Iten - contrabajo
Samuel Büttiker – batería
Sello discográfico: Unit Records
Grabado entre noviembre de 2024 y octubre de 2025 en Gabriel Recording, Stalden (Suiza)
Publicado el 25 de septiembre de 2026
Al crecer en un pequeño pueblo de montaña cerca del cantón de Uri (Suiza), Gisela Horat conoció el mundo de la música a través de clases de piano clásico. Con el paso de los años, su deseo de componer, crear e improvisar música se fue fortaleciendo, y hace más de veinte años comenzó a explorar la música improvisada. Asistió a clases de A. Herrmann, E. Bächlin, Ch. Wiesendanger y M. Scarton para comprender mejor este mundo tan particular. Estudios adicionales de entrenamiento auditivo, ritmo y teoría musical, así como el aprendizaje de otros instrumentos como el saxofón y percusión, le posibilitó comprender mejor las diferentes voces dentro de una banda de jazz.
Su primer trío fue con Andy Zitz (bajo) y Marc Stämpfli (batería). Además, formó un dúo con Maria Geiger al violín durante más de diez años. La lista de grupos en los que Horat ha participado interpretando estándares de jazz o liderando con su propia música es muy extensa..
Además de las influencias de Eric Satie, Bill Evans, Enrico Pieranunzi, Esbjörn Svensson y Sylvie Courvoisier, también ha marcado su estilo su formación clásica.
Sus proyectos actuales son el Gisela Horat Trio con Samuel Büttiker (batería) y Simon Iten (bajo); un dúo con la autora y narradora Christine Stöckli y en solitario.
Acaba de lanzar el álbum "Trio-Solo", su séptimo disco en trío y cuarto álbum en solitario, un doble álbum, uno en trío y el otro en solitario. El trío es su habitual en los últimos diez años, Simon Iten al bajo y Samuel Büttiker a la batería y percusión.
El percusionista y baterista Samuel Büttiker, nació en Zug (Suiza). Se inició en la batería a los 10 años. De 2009 a 2014, estudió música en la Hochschule Luzern con Norbert Pfammatter, Dominik Burkhalter, Marc Halbheer y Gerry Hemingway. Entre los músicos con los que ha colaborado se encuentran Nils Wogram, Heiri Känzig, Joke Lanz, Niels Rosendahl, Nat Su, Gabe Schnider, Michael Arbenz, Ay Wing, Ramon Clau y Cinzia Catania.
Desde 2021, Samuel Büttiker imparte clases de batería en la Escuela de Música de Walchwil.
El tercer miembro del trío, Simon Iten, nació en Uster (Suiza). A los 12 años, tomó clases de saxofón durante un breve periodo, antes de pasarse al bajo eléctrico a los 16. Sus referentes musicales siempre han sido los Beatles, Frank Zappa, Mani Matter y Erik Satie. Tras adquirir experiencia musical en un grupo de funk, pronto se adentró en el jazz y prácticamente en todos los demás géneros musicales. En 2009, se graduó del programa de Interpretación de la Jazzschule Luzern, donde recibió clases de Jan Schlegel, Herbie Kopf, Wolfgang Zwiauer, Heiri Känzig y Dieter Lange. Desde 2008, ha desarrollado un gran interés por el contrabajo y se ha involucrado cada vez más con la música clásica. Además del bajo, le interesan especialmente la guitarra y los nuevos sonidos electrónicos. En los últimos años, ha comenzado a construir sus propios dispositivos de efectos y generadores de sonido.
Ha actuado con Ludwig Wicky, Mala Gassmann, Blaer, Peter Eötvös, Martina Linn, Roli von der Flüe, Luumu, Sybil's Promise, Pink Spider, Kettenfett, Hvck Fynn, Lea Lu, Evelinn Trouble, Tripmadame, NousDeux, Quetzal, Mendrisch y muchos otros.
El álbum “Trio-Solo” se grabó durante cuatro días entre noviembre de 2024 y octubre de 2025 en Gabriel Recording, en Stalden (Suiza) y es su segundo trabajo para el sello Unit Records, una iniciativa sin ánimo de lucro que publica jazz suizo y música contemporánea desde 1983.
Las composiciones de Horat se inspiran en experiencias y recuerdos personales. Al respecto, Horat dice: “Mi música surge de mi vida cotidiana. Es una forma muy personal de relacionarme con la vida, sus alegrías y adversidades. Siempre debe contener belleza y ofrecer a los oyentes serenidad, un espacio para la introspección y la reflexión sobre su propio ser y sus emociones”. Y añade: “La serenidad que a menudo falta en nuestras vidas ajetreadas es una parte fundamental de mi música. Se mueve entre el jazz y el minimalismo, desplegándose orgánicamente a través de una improvisación impredecible. La paciencia para escuchar una sola nota y sentirla es de gran importancia. Toco solo lo necesario, y es precisamente en esta omisión consciente donde surge el espacio para la profundidad emocional y mi personalidad artística. La perseverancia para permitir la paciencia y la serenidad, y considerarlas valiosas, es un desafío, para mí como artista, pero también para todos los oyentes”.
Horat ha interpretado una pieza titulada “Leben” (vivir) durante veinte años. Apareció por primera vez en una grabación a dúo con la violinista Maria Geiger en 2002 y regresó con su trío en el álbum “erzählen” hace tres años. Aquí la incluye tres veces: una en trío y dos a piano solo.
Un acorde es el hilo conductor sobre el que gira la improvisación. Horat se pregunta “ ¿cuánto puedo simplificarlo, sin que deje de haber algo sobre lo que improvisar?”.
Una preciosa pieza, introspectiva, lírica y melancólica que repite una y otra vez en sus grabaciones y conciertos.
La oscuridad y lo abstracto nos invade al escuchar “Ein Schicksalsschlag” (un golpe del destino). El arco del contrabajo contribuye a esta sensación. El free jazz se deja sentir.
“Verloren” (perdido) es descrita como la sensación de no pertenecer a ningún lugar, tal vez de haber perdido el hogar, pero también la esperanza de poder encontrar lo perdido, de nuevo. A menudo, los títulos abordan el dolor y la oscuridad que se traslada a la música. El minimalismo es el protagonista, la improvisación y la libertad también. Horat colocó conchas marinas sobre las cuerdas.
En “Angst” (angustia) Iten maneja el arco obteniendo un quejido de dolor de las cuerdas. El panorama descrito es absolutamente siniestro.
“Blick in die Welt” (una mirada al mundo) es introducido por una percusión errática a la que se le une el piano y contrabajo. Relajación y tensión en perfecta armonía.
“Der kleine Gnom” (el pequeño gnomo) y “Im Stress” (bajo estrés) se pueden escuchar como una misma pieza, adentrándonos en el free jazz, donde la falta de melodía es total. Quizás estos sean los cortes más duros del primer álbum, que termina con “Einfach müde” (simplemente cansado) en la misma línea minimalista. El piano suena como una campana que llama a difuntos. Un final realmente tétrico.
El segundo álbum a piano solo, comienza con “Innere Unruhe” (inquietud interior) y “Zerstreutheit” (dispersión) basadas en improvisaciones creadas en el mismo estudio de grabación.
Le sigue “Mutter” (madre), pieza que realza la calidad del piano Bösendorfer Imperial, piano que cuenta con nueve teclas adicionales en el registro grave, que aportan su propia resonancia, tanto si se pulsan como si no. En esta pieza los registros graves son extraordinarios.
De nuevo “Leben” entra en escena con su encanto innato. “An meine Schwester denken” (pensar en mi hermana) es una obra intimista, donde el piano de Horat transmite una enorme tristeza y añoranza. Sonidos de fondo que simulan truenos incrementan esa sensación.
“Angst” (angustia) sigue esa línea argumental. Horat se centra en la expresión precisa, en el minimalismo llevado a extremos insospechados, la angustia está presente.
En “Spielerei” (juguetón) Horat usa la técnica de tocar las cuerdas del piano. A pesar del título la sensación claustrofóbica y de tensión es evidente.
“Dem Tode nahe” (cerca de la muerte), como no podía ser de otra manera, tiene un tono sepulcral.
La tercera versión de “Leben”, esta vez con un signo de admiración, es más corta pero mantiene la misma melancolía, o quizás incrementada, respecto a las dos anteriores.
Horat incorpora con frecuencia técnicas de piano preparado, fieltro, platillos y conchas marinas colocadas sobre las cuerdas, para introducir texturas inesperadas y elementos aleatorios.“Me gusta jugar con el azar”, dice Horat.
En “Vergessen” (olvido), Horat recorre las cuerdas, y se acompaña de sonidos parecidos a platillos. Los silencios forman parte de esta pieza, de nuevo, con tintes funerarios y matices clásicos.
En el tema de cierre “Abschied” (despedida) el sonido se vuelve algo oriental y la melodía se deja escuchar. Un bonito y delicado cierre.
Gisela Horat explora el punto de encuentro entre el jazz, el minimalismo, el clasicismo y la improvisación libre a través de una música marcada por la quietud y la tensión emocional, creadora de atmósferas emotivas, muy personales, que requiere una escucha atenta y sosegada.
Un álbum muy interesante.
La Habitación del Jazz

No hay comentarios:
Publicar un comentario