Pistas
1.Vienese Grøt à la Berlinaise 2.3TOES 3.Cycle 4.Crémines
Intérpretes
Malcolm Braff – piano
Petter Eldh – contrabajo
Lukas König – batería
Sello discográfico: Unit Records
Grabado en Les Suites du Pantographe, Maison-Matrice, Crémines, Suiza del 5 al 11 de agosto de 2020
Publicado el 16 de octubre de 2026
El pianista y compositor Malcom Braff , nació en Brasil, cuando su padre era misionero en Río de Janeiro. Su vida transcurrió en constante movimiento: Río, Cabo Verde, Dakar. Fue en Dakar (Senegal) donde se inició en la música. Llegó a Suiza a los 13 años, ya provisto de una formación multicultural y un enfoque espontáneo del piano.
Considerado por muchos músicos como una especie de gurú o padrino del jazz suizo, ha sido una figura destacada en el mundo de la música durante más de 25 años. Ha publicado una veintena de álbumes con diversos grupos, en sellos como Blue Note, Enja y Unit Records.
Su espíritu inquieto le llevó a estudiar filosofía, hebreo y musicología. Asimismo, cursó estudios en los conservatorios de Neuchâtel y Ginebra, pero pronto sintió que el rigor académico le resultaba demasiado asfixiante, por lo que abandonó dichas instituciones. En 1989, descubrió el jazz. De hecho, llegó a matricularse en una escuela de jazz en Lausana, pero terminó dejándola también, por la misma razón ya mencionada.
Hace veinticinco años, todos a orillas del lago Lemán sabían ya quién era Malcolm Braff. A su alrededor circulaban historias de leyenda: veinticuatro horas de música ininterrumpida en un antiguo templo corintio en pleno centro de Vevey (Suiza); un concierto con un piano suspendido de un globo aerostático... Y, por supuesto, su melena, que le dota de un aspecto, cuanto menos, original.
El contrabajista y compositor Frans Petter Eldh nació en Gotemburgo (Suecia). Ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional inicialmente en Dinamarca y, desde 2009 reside en Berlín (Alemania).
Creció en una familia de artistas. A los ocho años comenzó a tocar la guitarra y a los nueve compró su primer álbum de hip-hop. Tres años más tarde, cambió la guitarra por el contrabajo. A los trece años, influido por la música de Charlie Parker, se introdujo en el jazz. Recibió su primera formación musical entre 1999 y 2002 en la Escuela de Música Sinclair, en Uddevalla (Suecia). Continuó sus estudios entre 2002 y 2004 en la Escuela de Jazz de Skurup (Suecia), para posteriormente trasladarse a Copenhague (Dinamarca), donde cursó estudios en el Conservatorio de Música Rítmica. Obtuvo su máster en 2009. A mediados de 2010, colaboró con Django Bates en “Conformation” (2011), un álbum de homenaje a Charlie Parker, entre otros proyectos.
En 2006 fue galardonado con el Premio Internacional de Jazz de Getxo (España) junto a Marius Neset por el álbum “People Are Machines” y en 2012 recibió el Premio de Jazz Alemán (New German Jazz Award) con el grupo Schneeweiss und Rosenrot por el álbum “Pool”.
El austriaco Lukas König estudió en el Conservatorio Gustav Mahler de Viena (Austria), la Universidad Anton Bruckner de Linz (Austria) y la HKB de Berna (Suiza). En 2009 recibió la “Beca Nueva York” del Premio Hans Koller, y en 2014 obtuvo el Premio de Jazz de Bremen (Bremen Jazzpreis) y el galardón Bawag P.S.K. Next Generation. En 2018, el Klangforum Wien estrenó su composición Stereogram1 en el Konzerthaus de Viena y, en 2021, fue seleccionado como artista de la Shape Network. Además de actuar en festivales de todo el mundo, ha colaborado con Reggie Washington, Steven Bernstein, Kazuhisa Uchihashi, Audrey Chen, Julien Desprez, Chris Pitsiokos, Jamaaladeen Tacuma, Briggan Krauss, Dorian Concept, Leo Riegler, Freya Edmondes, Peter Kutin, Nik Hummer, Michael Fischer, Elliott Sharp, Almog Sharvit, Brandon Seabrock, Adam O’Farrell, David Leon, Wolfgang Puschnig, Thomas Gansch, Andy Manndorff, David Murray, Die Strottern, Paul Urbanek, Phil Yaeger, Wolfgang Schiftner, Martin Eberle, y muchos otros.
Los tres músicos han publicado el álbum titulado “Outside”. En realidad se acerca más a un EP que a un LP: cuatro temas, con la firma de Braff, y una duración de veintitrés minutos.
En el primer corte, “Vienese Grøt à la Berlinaise”, Braff comienza con un breve solo a modo de danza más cercana al barroco que al jazz. Le siguen König, con golpes enérgicos y secos en la caja con un ritmo entrecortado y progresivo y Edlh, que confiere al contrabajo un sonido amaderado, no exento de dureza, marcando caminos ambiguos y serpenteantes, que colaboran a una sonoridad de ritmos cambiantes y métricas complejas que se despliegan de forma natural. Durante gran parte del desarrollo del tema, el volumen de los tres instrumentos está a la misma altura lo que contribuye a aumentar la intensidad que transmite. Los tres músicos son protagonistas, nadie permanece en un segundo plano. Todos añaden tanta complejidad rítmica como les es posible, sin dejar de lado el argumento central de la pieza. Un comienzo muy interesante
Braff no busca el virtuosismo, más bien busca hasta donde puede llevarle una frase, a él y a sus compañeros. Tras una idea preliminar, la desarrolla para desviarse de ella cuando menos te lo esperas, dejándote “colgado de la brocha sin una escalera bajo tus pies”.
En “3TOES”, el segundo tema del disco Braff se pone el gorro de Monk. Los tres instrumentos establecen una conversación, en la que nadie lleva la voz cantante, todos tienen el mismo peso en esta breve canción, de fuerte improvisación, donde las líneas emprendidas por cada uno de los músicos convergen y avanzan hacia un mismo objetivo: el disfrute de la interpretación y de su escucha.
Eldh posee una enorme capacidad rítmica. Sus líneas tienen una lógica muy personal que parecen eludir la lógica habitual del acompañamiento, separándose de donde debería estar, según los cánones establecidos. Sostiene cada uno de los momentos de la pieza pero su deseo de escapar es constante.
En “Cycle”, el corte de mayor duración, casi nueve minutos, de nuevo la sensación de un desorden “ordenado” se apodera del oyente. Cada músico parece seguir su camino distinto, pero es falso. Todo converge, todo tiene un porqué. Braff ejecuta bellas notas de corte clásico. La música fluye sin prisas, sutil y melancólica. Dentro de una atmósfera de grandeza palaciega. No faltan la características rupturas de ritmo del trío. La labor de Edlh al contrabajo es colosal. Como la de König y Braff. El tema concluye con unas inquietantes notas de Braff que resuenan secundadas por la batería. Otro gran tema.
En cada golpe de baqueta de König hay tensión, una intención escondida. König no se limita a marcar el compás: lo pone a prueba. La batería deja de ser el instrumento que mantiene a los demás dentro del tiempo para convertirse en un transgresos del mismo.
El álbum concluye con “Crémines”. Es sorprendente la capacidad rítmica de estos tres músicos, su provocadora interacción y la química que desprenden. La improvisación se apodera de ellos, los engulle, les marca metas casi imposibles de conseguir, pero salen airosos gracias a su dominio instrumental.
“Durante años he ido desarrollando mi propio enfoque del ritmo, profundizando en él año tras año, en gran medida por mi cuenta. Este tipo de trabajo conlleva un riesgo: cuanto más te adentras, más construyes una forma de concebir el tiempo que resulta difícil de compartir; hasta que, en cierto punto, terminas hablando prácticamente contigo mismo. Por eso, grabar este disco con Petter Eldh y Lukas Koenig significa mucho para mí. Son verdaderos maestros del ritmo, y tener la oportunidad de hablar de ello —y de tocarlo— con músicos que lo perciben a este nivel es algo que no doy por sentado. Me siento verdaderamente afortunado, y privilegiado, de participar en esta conversación con ellos” afirma Malcolm Braff.
Este no es un trío de piano habitual, no hay un liderazgo evidente. Es un trío de ritmo con un enfoque audaz, generador de una música hermosa y rebelde.
Un trío que dialoga continuamente; que se ponen retos unos a otros. Retos que superan con altísima nota.
La Habitación del Jazz









