Pistas
1.Asiago 2.Unfinished Dream 3.Desperations 4.Mr. Gadabout 5.South Coast Noir 6.Lofi Life 7.Skydancer 8.Stillness in Motion 9.Spirit 10.Pitah 11.Whisper Gently, Stay Strong
Intérpretes
Jeremy Rose – saxo tenor, clarinete bajo, sintetizadores
Nick Garbett – trompeta
Noel Mason – bajo
Alex Masso – batería
Sello discográfico: Earshift Music
Grabado el 6-8 de agosto de 2025 en Golden Retriever Studios, Sidney (Australia)
Publicado el 19 de junio de 2026
The Vampires es un grupo formado en Sídney (Australia) en 2005. Está compuesto por Jeremy Rose (saxofones, sintetizadores, clarinete), Nick Garbett (trompeta), Alex Masso (batería) y Noel Mason (bajo). Se han consolidado como uno de los grupos de jazz australianos más creativos y reconocidos internacionalmente.
Entre sus célebres colaboraciones se incluyen proyectos con Chris Abrahams de The Necks (“Nightjar, Premio ARIA al Mejor Álbum de Jazz), el guitarrista Lionel Loueke (“The Vampires Meet Lionel Loueke”, finalista del Premio de Música Australiana), el trombonista Shannon Barnett (“South Coasting”, “Chellowdene”, “Garfish”) y Dave Rodriguez de Godtet, entre otros.
Durante estas dos décadas su química se ha fortalecido aún más, manteniendo las características que conforman su estilo.
“Skydancer” es el octavo álbum de The Vampires, donde los sintetizadores y las superposiciones de pistas amplían la paleta sonora del grupo pero, eso sí, se utilizan con sutileza.
El disco abre con “Asiago”, compuesta por Garbett mientras vivía en el pequeño pueblo homónimo del noreste de Italia, donde pasó ocho meses durante los confinamientos por la Covid-19. La pieza refleja la atmósfera tranquila de ese período: una sensación de quietud, reflexión y distancia, moldeada por el paisaje y la soledad de aquella época. Ambiente meditativo de la Italia Rural. Interesante la labor de sostenimiento de la tensión del bajo de Mason y la batería de Masso, sobre la que vuelan la trompeta de Garbett y saxo de Rose. Un interesante comienzo.
El segundo corte, “Unfinished Dream” de Rose, se inspira en el extraño momento de despertar en medio de un sueño profundo: ese estado nebuloso donde la realidad y la imaginación se confunden. La música sigue esta narrativa, comenzando en un lugar y transformándose gradualmente en algo completamente diferente, como un sueño que cambia de forma antes de disolverse. Frases recurrentes. Masso marca un tiempo potente. The Vampires no se andan con rodeos a la hora de poner fin al tema (ni en esta ni en otras pistas) .
“Desperations” de Rose, es una composición a la que no se le puede negar su originalidad. Teñida con rasgos árabes y cinematográficos, resulta una pieza a la que se le podría aplicar una adecuada coreografía.
“Mr. Gadabout” de Rose, es un retrato de un grupo de amigos amantes de la vida nocturna que nunca saben cuándo dar por terminada la noche. Captura esas veladas que se alargan mucho más de lo previsto y la aventura de conseguir que todos vuelvan a casa sanos y salvos. Ritmo africano donde los vientos juegan un papel fundamental. De nuevo, el grupo termina de forma abrupta, dejándonos con ganas de más.
Rose firma “South Coast Noir”, donde se evoca la belleza agreste y el misterio silencioso de la costa sureste de Australia, lugares donde la banda ha pasado incontables horas de gira, surfeando y reconectando con la naturaleza. Sutiles grabaciones de campo se entrelazan en la canción, ayudando a evocar la atmósfera de esos paisajes. El álbum gira a un ambiente más oscuro e introspectivo, con fuerte protagonismo del sonido ambiental.
“Lofi Life”, también compuesta por Rose, refleja un creciente deseo de desconectarse de nuestro mundo digital hiperconectado y regresar a algo más simple: ritmos más lentos, menos distracciones y una vida un poco más cercana a lo analógico. Ritmo lento y sosegado, que relaja el ambiente. En general, cómo me gusta el sonido del clarinete bajo. Y qué decir de la trompeta, con ese sonido espacial. Otro interesante momento del álbum
El tema que da título al álbum, “Skydancer”, de Garbett, toma su nombre de un cuadro que éste tiene colgado en casa (no es la que figura en la portada del álbum). La música refleja la sensación de opresión y apertura del cuadro: algo suspendido, flotante y expansivo. Ritmos africanos que invitan a la danza.
“Stillness in Motion” es una composición de Rose, que explora la paradoja sugerida por su título: la idea de que el movimiento y la quietud pueden existir al mismo tiempo. La música se despliega lentamente, permitiendo que el espacio y los cambios sutiles creen una sensación de movimiento silencioso. Una preciosa pieza, atmosférica, sutil, con el clarinete bajo como gran figura, y la trompeta y saxo llenando el espacio que queda a su alrededor. Sin duda uno de los temas destacados del álbum.
“Spirit” fue compuesta por Mason y desarrollada a través de talleres con la banda tras un intenso periodo de giras (alrededor de treinta conciertos por Europa y Australia). Una melodía sencilla, sin pretensiones y muy cinematográfica. El presente y el pasado de dan la mano.
“Pitah” de Garbett, se desarrolla a partir de una idea simple que evoluciona gradualmente, con texturas cambiantes que crean una sensación de influencia silenciosa. Un tema que te envuelve y no quieres que pare. Garbett saca de su trompeta un sonido precioso, en este y en todos los cortes del disco. Y lo mismo podemos decir de Rose con el saxo y el clarinete.
“Whisper Gently, Stay Strong”, otra pieza firmada por Rose, se despliega como una invocación silenciosa. Lentas líneas de viento entrelazadas emergen una a una, cada voz escuchando antes de unirse al sonido colectivo. Como una meditación, la pieza invita a la entrega en lugar del control, un recordatorio de que la fuerza puede surgir de la suavidad, la paciencia, la respiración y la intención compartida. Una canción delicada, pura meditación colectiva. Un fenomenal cierre de disco.
“Queríamos tomar lo que aprendimos de Nightjar —esa sensación de amplitud y textura— y aplicarlo a nuestro sonido característico de cuarteto”. “Cada uno grabó partes adicionales, superponiendo metales, sintetizadores y percusión, pero siempre con moderación. El reto era crear nuevos mundos sin perder la inmediatez que define a la banda”, explica Rose.
No conocía la trayectoria de este grupo, pero me ha sorprendido muy gratamente.
The Vampires huye de los momentos explosivos, de los solos egocéntricos. Su música es atmosférica, envolvente, espacial y profundamente íntima y emocional.
Este “Skydancer” contiene música relajada, sin estridencias, con el que hay que dejarse llevar, dejarse atrapar por su hipnotismo, y disfrutarlo.
Un álbum seductor.
La Habitación del Jazz

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