viernes, 20 de febrero de 2026

El DISCO DE VINILO: El Ave Fénix de los soportes de audio (1 de 2)



El disco de vinilo, también conocidos como disco microsurco, microsurco o simplemente vinilo, es un medio de almacenamiento analógico de señales sonoras, caracterizado por utilizar como material de soporte un plástico denominado policloruro de vinilo, del que recibe el nombre.

Los dos formatos más frecuentes son el LP (Long Play) y el single o sencillo.

El LP (Long Play) fue lanzado en 1948 por la compañía Columbia Records en los Estados Unidos de América, como una evolución muy mejorada de los anteriores discos de 78 rpm, fabricados con un material mucho más frágil como la goma laca.

El LP, también conocido como álbum, es un disco de 12 pulgadas (30cm) de diámetro que gira a 33⅓ rpm, con un agujero pequeño en el centro.

El sencillo, lanzado por la compañía RCA-Victor en 1949, tiene un diámetro de 7 pulgadas (aproximadamente 18 cm) que gira a 45 rpm, con un agujero central más grande.

El sonido de un disco de vinilo se reproduce mediante un tocadiscos (por lo general, conectado a un amplificador), que permiten utilizar discos de diferentes diámetros y elegir la velocidad de rotación mediante un selector.

Sin entrar en tecnicismos, decir que el sonido del disco de vinilo se reproduce en modo de señal analógica. El disco de vinilo contiene surcos en espiral que actúan como un relieve físico, representando las ondas sonoras. Una aguja, generalmente de diamante, se desplaza por estos surcos, generando vibraciones derivadas de las irregularidades del surco, que se transmiten a un transductor (denominado cápsula fonocaptora) montada en el brazo lector, que las transforma en señales eléctricas.

La señal eléctrica resultante es muy baja, por lo que se envía a un preamplificador (o previo de phono) y posteriormente al amplificador y altavoces para convertirse en sonido.

Los defensores del vinilo, aducen que su sonido, reproducido de forma mecánica y analógica, produce una serie de imperfecciones e irregularidades conocidas como distorsiones, que hacen que la música sea más «agradable» e «interesante», más «natural», en comparación con los sistemas digitales modernos, que son más precisos pero considerados «fríos».



Quizás su principal inconveniente sean los desgastes y rayones que comprometen su calidad acústica y/o funcionamiento, así como la acción de mohos microscópicos que pueden afectar a su calidad de reproducción, por lo que requiere de cuidados periódicos especiales y continuas limpiezas.

Uno de los problemas del vinilo es el almacenamiento, debido a su tamaño. Mantenerlos apilados pueden hacer que se doblen y deterioren, tanto el disco como las fundas

Existen diferentes soportes para su almacenamiento. Uno de ellos es este estante para pared, especialmente diseñado para exhibir aquellos discos de vinilo especiales de tu colección, como si fueran piezas de arte.

Combina funcionalidad y una estética moderna. Fabricado en acero de gran calidad (negro mate o blanco mate) y con un diseño minimalista es ideal para decorar, transformando los vinilos en una pieza de museo. Su instalación es muy sencilla.




Tiene una capacidad para 20 vinilos, y proporciona un acceso rápido a los discos más usados. Una opción tanto para hogares como para estudios musicales, tiendas especializadas o zonas de exposición.

AQUÍ os dejo el enlace a Metal Bundle Shop, empresa española que los comercializa, para que podáis ampliar información.


La Habitación del Jazz

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