miércoles, 20 de abril de 2022

ROMAIN PILON, YONI ZELNIK,JEFF BALLARD CD: Falling Grace

 


Pistas

1.Falling Grace 2.Textures 3.Side Car 4.Lament 5.Bye Ya 6.Interlude 7.Sweet and Lovely 8.Golden Earrings 9.By Myself 10.Horace-Scope 11.Nicolette

 

Intérpretes

Romain Pilon – guitarra

Yoni Zelnik – contrabajo

Jeff Ballard – batería

 

Sello discográfico: Jazz&People

Grabado el  28-30 de junio de 2021 en Studio de Meudon, París.

Publicado el 24 de marzo

 

Romain Pilon, nació en Grenoble, Francia. Ha estudiado en Berklee College Of Music en Boston, Massachusetts. Mientras estaba en su último semestre en Berklee, Romain tuvo el gran honor de ser elegido entre más de 1000 estudiantes para representar al Departamento de Guitarra de Berklee al realizar el acto de apertura del guitarrista Pat Metheny. Ha tocado con Christian Scott,  Warren Wolf, Esperanza Spalding, Lionel Loueke, Ibrahim Maalouf,  Perico Sambeat, entre otros muchos.

En 2003, se mudó a París y formó su propia banda. En 2009, junto a David Pérez y Sandro Zefara el colectivo de artistas "Paris Jazz Underground". Ha grabado y realizado giras en trío con Brian Blade. En 2010, Pilon grabó su primer álbum como líder, “Ny3”. "Falling Grace" es su séptimo álbum. Le acompañan Yoni Zelnik, contrabajista, miembro de diferentes grupos e integrante en varias formaciones del trompetista Avishai Cohen. Ha colaborado el cantante Youn Sun Nah, el pianista Yonathan Avishai y la saxofonista Géraldine Laurent. Es uno de los contrabajistas más solicitados de su generación. A la batería el enorme Jeff Ballard, miembro del trío de Brad Mehldau desde hace más de quince años. Fundador de grupos como Fly junto a Mark Turner y Larry Grenadier, o Fairgrounds con Lionel Loueke, Miguel Zenon, Chris Cheek y Reid Anderson.

Este trabajo es una recopilación de canciones, no demasiado conocidas,  de compositores muy conocidos.

 El disco está dividido en dos partes. En la primera encontramos temas como el que da título al disco “Falling Grace” de Steve Swalow,  donde se luce Zelnik o  “Textures” de Herbie Hancock, una canción de extraña belleza que engancha al oyente.

Le sigue “Side Car” de Miles Davis, grabado en 1968 junto a Ron Carter, Herbie Hancock y George Benson. Fantástica recreación de este tema, donde Pilon hace una exhibición de su poderío a la guitarra y Zelnik y Ballard de sus respectivos instrumentos. Fantástico tema.

Qué decir del lento y relajante “Lament” de J.J. Johnson, un maravilloso tema donde cada nota es la correcta y aplicada en su exacto momento al que sigue “Bye Ya” del impredecible Thelonious Monk. Con este tema cierra esta primera parte. De la segunda le separa un funky “Interlude” del propio Pilon, que le sirve para engrasar los dedos. La “onda” de este tema es total.

La segunda parte comienza con “Sweet and Lovely” de Gus Arnheim, Charles N. Daniels y  Harry Tobias, canción en la que no resalta nada en especial, y todo en particular.

Con “Golden Earrings” de Victor Young, Ray Evans y Jay Livingstone, nos volvemos a relajar y a disfrutar de estos tres fantásticos colegas.

“By Myself” de Arthur Schwarz y Howard Dietz  y “Horace-Scop” de Horace SIlver, son dos pistas animosas donde el contrabajo y la batería impulsan a la guitarra. Gran labor de los tres músicos.

EL disco cierra con “Nicolette” de Kenny Wheeler. Canción de corte romántico, intimista. Un excelente broche de oro. 

En este trabajo Pilon, ha recopilado una serie de canciones que, al no ser muy escuchadas y versionadas, podrían caer en el olvido, lo que sería una enorme injusticia para ellas y sus autores. Además, Pilon lleva años interpretándolas en sus directos y esa familiaridad se deja sentir. El trío reinventa estas composiciones y de alguna manera las hace suyas.

La guitarra de Pilon es “económica”, ni una nota de más ni de menos y esa es una de sus virtudes. Lo mismo podríamos decir de sus colegas,    Zelnik y Ballard, que son los acompañantes que todo líder quisiera.

La reunión de tres músicos de esta categoría es garantía de que el producto que elaboren es de alta calidad. Y así es, un disco sin urgencias y sin excesos. Lírico en momentos y rítmico en otros, según convenga. 

A disfrutarlo.

La Habitación del Jazz

 

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